Crispín Gómez

Ingeniero sénior de verificación

Desde pequeño me fascinaron los ordenadores. Quería entender cómo funcionaban por dentro, una curiosidad que creció de forma natural en casa: mis dos hermanos mayores estudiaron informática y, desde que tengo memoria, siempre hubo ordenadores a mi alrededor. Era casi inevitable que acabara dedicándome a esto.

Estudié Informática y, al terminar la carrera, me incorporé a un grupo de investigación de la Universitat Politècnica de València (UPV) para hacer el doctorado, especializándome en computación de alto rendimiento (high-performance computing). Fueron años intensos y muy gratificantes: recibí varios premios y llegué a codirigir a estudiantes que se incorporaron al grupo después de mí.

Tras el doctorado entré a trabajar en Intel, en la división de investigación de tecnologías de procesadores de futuras generaciones. Allí me pusieron al frente de un equipo dedicado al análisis de consumo y prestaciones, con el que también obtuvimos varios reconocimientos dentro de la compañía.

Con el tiempo, mi carrera fue evolucionando desde el trabajo puramente técnico hacia la dirección de equipos y la gestión de proyectos, una transición que me permitió aportar desde una perspectiva más amplia.